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Vino y la Mesa de Buenos Aires

Vino y la Mesa de Buenos Aires

Haciendas, bodegas y los sabores de Buenos Aires, presentados de forma privada. Un viaje privado y a medida de 7 días · 6 noches en Buenos Aires, América Latina, diseñado de principio a fin por un asesor de Forest Travel — con privilegios Virtuoso en los mejores hoteles de lujo, desde US$9.800 por viajero.

Por Juan David· Agente de Viajes, Forest Travel· Actualizado octubre 2026
Puntos clave
  • Duración ideal: 7 días · 6 noches
  • Mejor época: De noviembre a marzo, cuando el verano austral abre los senderos de la Patagonia y los días largos y luminosos ensanchan cada horizonte.
  • Guiado, accesos y traslados privados en todo momento
  • Desde US$9.800 por viajero — un punto de partida, a su medida
  • Diseñado uno a uno por un asesor de Forest Travel
  • Privilegios Virtuoso en los mejores hoteles de lujo

Haciendas, bodegas y los sabores de Buenos Aires, presentados de forma privada. Un viaje privado y a medida de 7 días · 6 noches en Buenos Aires, América Latina, diseñado de principio a fin por un asesor de Forest Travel — con privilegios Virtuoso en los mejores hoteles de lujo, desde US$9.800 por viajero.

Un continente de extremos, donde las cumbres andinas, la región vinícola y las cataratas atronadoras se despliegan con una intimidad y una calma poco comunes.

Vino y la Mesa de Buenos Aires — Buenos Aires

Cuándo ir

De noviembre a marzo, cuando el verano austral abre los senderos de la Patagonia y los días largos y luminosos ensanchan cada horizonte. Su asesor lo programa según la luz, las multitudes y su propio calendario.

Las experiencias

Una muestra de lo que puede contener este viaje — cada una en privado y a su medida:

  • Una cena privada de harvest table en una bodega de larga trayectoria en Palermo, maridada plato a plato con Malbecs de viñedo único seleccionados por el sommelier residente antes de que los vinos lleguen a cualquier carta.
  • Una cata fuera de horario en uno de los asadores más aclamados de Puerto Madero, donde el asador principal explica la gestión del fuego y la filosofía de corte que define la cultura de la carne argentina.
  • Una excursión privada con chofer a una bodega familiar en Luján de Cuyo — a la que se accede en vuelo matutino — donde el enólogo dirige una sesión en la sala de barricas y un almuerzo íntimo entre las vides antes de regresar a Buenos Aires para cenar.
  • Un recorrido seleccionado por el circuito gastronómico subterráneo de San Telmo y Recoleta, con encuentros con los chefs, productores e importadores que definen la nueva conversación de alta cocina en locales aún sin reseñas en prensa internacional.

El ritmo del viaje

Las mañanas pertenecen a la ciudad: un cortado tranquilo en Palermo Soho, una vuelta por el mercado, quizás una clase de cocina privada antes del mediodía. Las tardes se dedican al trabajo serio con el vino: bodegas, catas, conversaciones con productores. Las noches son largas, tardías y sin apuro, a la manera porteña, y terminan bien después de la medianoche en mesas donde la comida y el Malbec son igualmente el motivo del encuentro.

Si concentrar los días de vino en Buenos Aires o incluir la excursión a Mendoza

Buenos Aires ofrece una cultura vinícola sorprendentemente profunda: solo entre Palermo y San Telmo hay bodegas serías, bares de vino natural y catas con sommelier suficientes para ocupar cuatro noches sin repetición. Agregar un día en Luján de Cuyo o el Valle de Uco lleva el viaje a su conclusión lógica: catar el vino donde crece, en la temporada que el productor elige para recibir visitas. Recomendamos la excursión entre marzo y mayo, cuando la energía de la cosecha aún se siente y el fondo de los Andes es más nítido. La estructura de dos destinos no añade complejidad significativa y cambia considerablemente la profundidad de la experiencia.

Cómo hacerlo bien

El consejo que nuestros asesores dan a quienes planean este viaje:

  • Reserve cualquier visita a una bodega en Mendoza con al menos tres meses de anticipación para la ventana de cosecha de marzo a abril, período en que los productores limitan el acceso privado para proteger su operación.
  • Los salones privados de los asadores más solicitados — en especial en Recoleta y Puerto Madero — deben reservarse con no menos de seis semanas de antelación; la demanda del circuito corporativo local es intensa todo el año.
  • Planifique su llegada a Buenos Aires en miércoles o jueves: los eventos vinícolas de mayor nivel, los formatos chef's table y los supper clubs privados se concentran entre el jueves y el sábado por la noche.
  • Abril y mayo ofrecen el clima ideal para este arquetipo — luz otoñal, temperaturas de entre 14 y 22 °C, y un ambiente postemporada en los restaurantes de la ciudad y en las bodegas mendocinas que hace a los productores inusualmente generosos con su tiempo.

Lo que solo su asesor puede abrir

La diferencia entre un buen viaje y uno irrepetible es el acceso — y el acceso es una relación, no una reserva. Cada guía, habitación y momento se elige y se secuencia para usted.

Para quién es

Viajeros que valoran la privacidad, el tiempo y hacerlo una vez — bien — y que prefieren que un asesor de confianza orqueste cada detalle en lugar de armarlo por su cuenta.

Inversión estimada

Desde US$9.800 por viajero, en ocupación doble — ajustada a sus fechas, grupo y nivel de privacidad. Un punto de partida, no un precio final; se confirma al diseñar el itinerario a su medida.

Diseñado por completo en torno a usted

Aquí nada es un paquete. Un asesor de Forest Travel moldea todo el viaje y permanece a un mensaje de distancia antes y durante su viaje.

Sus privilegios Virtuoso

Como miembro Virtuoso, Forest Travel incluye beneficios reservados a huéspedes Virtuoso en los mejores hoteles de lujo, sin costo adicional: mejora de habitación a la llegada cuando hay disponibilidad, desayuno diario para dos, un crédito del hotel para gastronomía o spa, y check-in temprano con check-out tardío cuando el hotel lo permite.

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Preguntas frecuentes

Preguntas, respondidas.

Buenos Aires ofrece una cultura vinícola sorprendentemente profunda: solo entre Palermo y San Telmo hay bodegas serías, bares de vino natural y catas con sommelier suficientes para ocupar cuatro noches sin repetición. Agregar un día en Luján de Cuyo o el Valle de Uco lleva el viaje a su conclusión lógica: catar el vino donde crece, en la temporada que el productor elige para recibir visitas. Recomendamos la excursión entre marzo y mayo, cuando la energía de la cosecha aún se siente y el fondo de los Andes es más nítido. La estructura de dos destinos no añade complejidad significativa y cambia considerablemente la profundidad de la experiencia.

Con al menos tres meses de anticipación para la ventana de cosecha de marzo a abril, período en que los productores limitan el acceso privado para proteger su operación. Esto importa para la excursión a una bodega familiar en Luján de Cuyo, a la que se accede en vuelo matutino, donde el enólogo dirige una sesión en la sala de barricas y un almuerzo íntimo entre las vides antes de regresar a Buenos Aires para cenar.

Planifique su llegada en miércoles o jueves. Los eventos vinícolas de mayor nivel, los formatos chef's table y los supper clubs privados se concentran entre el jueves y el sábado por la noche, así que llegar a mitad de semana lo deja listo para disfrutarlos. Las noches son largas, tardías y sin apuro, a la manera porteña, y terminan bien después de la medianoche en mesas donde la comida y el Malbec son igualmente el motivo.

Con no menos de seis semanas de antelación. La demanda del circuito corporativo local es intensa todo el año y los salones privados más solicitados se agotan primero. Planificar con tiempo protege momentos como la cata fuera de horario en uno de los asadores más aclamados de Puerto Madero, donde el asador principal explica la gestión del fuego y la filosofía de corte que define la cultura de la carne argentina.

7 días · 6 noches. Las mañanas pertenecen a la ciudad: un cortado tranquilo en Palermo Soho, una vuelta por el mercado, quizás una clase de cocina privada antes del mediodía. Las tardes se dedican al trabajo serio con el vino, con bodegas, catas y conversaciones con productores, y las noches son largas y tardías. Solo entre Palermo y San Telmo hay suficiente para cuatro noches sin repetición, y un día puede dedicarse a la excursión a Mendoza en vuelo matutino, de regreso en Buenos Aires para cenar. Llegue en miércoles o jueves para aprovechar los eventos de vino y supper clubs de jueves a sábado.

Al ser un viaje privado y a medida, comienza desde unos US$9.800 por viajero (ocupación doble) y varía según fechas, grupo y nivel de privacidad — un precio “desde”, nunca un paquete cerrado. Su asesor confirma la cifra al diseñar el itinerario.

La temporada del viaje va de noviembre a marzo, cuando el verano austral trae días largos y luminosos. Para el vino en sí, abril y mayo ofrecen el clima ideal: luz otoñal, temperaturas de entre 14 y 22 °C y un ambiente postemporada en los restaurantes de la ciudad y en las bodegas mendocinas que hace a los productores inusualmente generosos con su tiempo. La excursión a Mendoza se recomienda entre marzo y mayo, cuando la energía de la cosecha aún se siente y el fondo de los Andes es más nítido. Para la ventana de cosecha de marzo a abril, reserve las bodegas con al menos tres meses de anticipación.

La cena de harvest table es una velada privada en una bodega de larga trayectoria en Palermo, Buenos Aires, maridada plato a plato con Malbecs de viñedo único. El sommelier residente selecciona los vinos antes de que lleguen a cualquier carta, de modo que usted prueba etiquetas que aún no se ofrecen en otro lugar. Encaja con el ritmo porteño del viaje: noches largas, tardías y sin apuro, que terminan bien después de la medianoche.

El recorrido privado por el circuito gastronómico subterráneo de San Telmo y Recoleta le presenta a los chefs, productores e importadores que definen la nueva conversación de alta cocina en Buenos Aires. Lo lleva a locales aún sin reseñas en prensa internacional. Como los supper clubs privados y los formatos chef's table se concentran entre el jueves y el sábado por la noche, llegar en miércoles o jueves le permite aprovecharlos mejor.

Sí, la visita a Mendoza funciona como una excursión privada con chofer de un día desde Buenos Aires. Se llega en vuelo matutino a una bodega familiar en Luján de Cuyo, donde el enólogo dirige una sesión en la sala de barricas y un almuerzo íntimo entre las vides, y se regresa a Buenos Aires para cenar. La estructura de dos destinos no añade complejidad significativa y permite catar el vino donde crece.

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