¿Qué isla le corresponde a su viaje?
Maui, por sus resorts pulidos, sus playas de sotavento y la mejor mesa del archipiélago. Kauai, por los acantilados, los cañones y el paisaje más verde y más cambiante. La Isla Grande, por los volcanes activos, los muchos climas de una sola isla y la seca costa de Kohala. Oahu, por la cultura, la historia, el surf y la única ciudad de verdad. Lānaʻi, por el retiro absoluto. No partimos de la isla. Partimos de cómo quiere que sean sus mañanas, y la isla viene después.
El lado de la isla decide más que el mes
La lluvia en Hawái es geografía, no calendario. Los alisios descargan en las laderas de barlovento y dejan secas las costas de sotavento: la costa de Kohala recibe del orden de 150 a 250 mm de lluvia al año, mientras que Hilo, en esa misma isla, ronda los 3.300. Por eso los grandes resorts están donde están. La costa correcta rescata un mes mediocre; la costa equivocada no la rescata ningún mes.
Dos islas, no cuatro
De cinco a siete noches para una isla; diez o más para dos. Cada cambio de isla cuesta medio día entre la salida del hotel, el aeropuerto, el vuelo y la llegada, así que el emparejamiento que funciona enfrenta una isla de resort y mesa con otra de paisaje o de silencio. Los saltos entre islas duran de 25 a 50 minutos y ninguna isla se conecta con otra por puente. Ver todo Hawái en un viaje es la forma más segura de no ver nada.
Cuándo se viaja bien y cuándo se paga de más
Abril, mayo, septiembre y principios de octubre son las cuatro ventanas buenas: tiempo seco, menos gente y mejor disponibilidad de las suites que de verdad importan. Los dos picos son las fiestas de fin de año y de mediados de junio a mediados de agosto. Para las mejores propiedades trabajamos con cuatro a ocho meses de antelación, y más para esos dos picos: la temporada del acceso explica por qué. Qué mes y qué isla lo desarrolla entero; para viajar con niños vea viajes de lujo en familia y, para dos, nuestros viajes para parejas.